Había ganas de corrida seria en Guadalajara, de ese toro con presencia capaz de devolverle a la plaza el temblor de las grandes citas. Y San Constantino cumplió. Cumplió con el trapío, con la seriedad y con esa imponente lámina que dignifica el rito taurino y pone a cada cual en su sitio. Se lidió una corrida honda, con cuajo y con el sello de una ganadería que llevó a Plaza de toros Nuevo Progreso seis toros dignos de la categoría del coso.
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Pero si el encierro sostuvo la tarde desde los chiqueros, la terna de toreros hizo lo demás. Antonio Ferrera, Juan Pablo Sánchez y Luis David bordaron una función de altura, cada uno desde su concepto taurino, dejando una corrida de gran nivel. Luis David salió como triunfador numérico, aunque lo realizado por Juan Pablo Sánchez tuvo una dimensión artística mayor, mientras Ferrera dejó la impronta de su oficio y experiencia.
Abrió plaza “Selu”, de 550 kilos, para Antonio Ferrera, un toro serio y bien presentado que fue aplaudido desde su salida. En varas peleó con poder, acudiendo con entrega al caballo en un buen puyazo de Carlos Domínguez. Ferrera construyó una faena inteligente, midiendo terrenos y tiempos, hasta encontrar profundidad por el pitón izquierdo. Surgieron naturales sentidos, ejecutados con temple y verdad. La estocada quedó en pinchazo hondo y el toro fue aplaudido en el arrastre.
Con “Espartino”, de 563 kilos, Juan Pablo Sánchez firmó una actuación de enorme mérito. Desde el primer cite hubo emoción y autenticidad. El torero hidrocálido se impuso con mando y poder, especialmente por el pitón derecho, y con valor sereno por el izquierdo. Fue un duelo intenso, sin ventajas, ante un toro exigente. El público, por momentos, no calibró la dimensión de la faena, y la espada defectuosa dejó división de opiniones, aunque la labor mantuvo gran peso artístico.
El cuarto toro, “Andaluz”, de 578 kilos, volvió a evidenciar la seriedad del encierro. Con el capote, Ferrera mostró variedad y gusto, mientras que con la muleta construyó pasajes estimables frente a un toro que permitió momentos de interés. Aunque la faena no terminó de redondearse, dejó patente el oficio del torero extremeño.
El quinto, “Gran Toño”, de 517 kilos, elevó la tarde de Juan Pablo Sánchez. Fue una actuación sólida y profunda, marcada por el temple y la suavidad del trazo. Con la mano derecha dejó muletazos de gran categoría, llevando al toro largo y con ritmo. Cuando el toro comenzó a venirse a menos, el torero le arrancó muletazos de gran calado, muy cerca de los pitones. Dos dosantinas de elegante ejecución cerraron una faena de gran calado, aunque la espada volvió a privarlo del triunfo mayor.
Cerró la tarde “Bienaventurado”, de 580 kilos, en manos de Luis David. El torero construyó una faena templada y expresiva, con muletazos largos y con clase. Hubo firmeza y una clara conexión con los tendidos, lo que terminó por convertirlo en el triunfador oficial del festejo. Aunque el acero limitó el premio, logró cortar una oreja y salir reforzado de una tarde importante.
Así concluyó la última corrida de la Temporada de Aniversario en la Nuevo Progreso: con toros de verdad, toreros entregados y la sensación de que Guadalajara recuperó, al menos por una tarde, la emoción del toreo auténtico. San Constantino aportó la materia prima y los espadas la transformaron en arte taurino, firmando una función memorable.
Ficha del festejo:
Guadalajara, Jalisco. Plaza de toros Nuevo Progreso. Sexta y última corrida de la Temporada de Aniversario. Toros de San Constantino, serios y con trapío. Antonio Ferrera: palmas y palmas. Juan Pablo Sánchez: división de opiniones y salida al tercio. Luis David: oreja y palmas.
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Una corrida seria de San Constantino en Guadalajara dejó a Luis David como triunfador numérico, aunque Juan Pablo Sánchez firmó la actuación de mayor profundidad artística
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Había ganas de corrida seria en Guadalajara, de ese toro con presencia capaz de devolverle a la plaza el temblor de las grandes citas. Y San Constantino cumplió. Cumplió con el trapío, con la seriedad y con esa imponente lámina que dignifica el rito taurino y pone a cada cual en su sitio. Se lidió una corrida honda, con cuajo y con el sello de una ganadería que llevó a Plaza de toros Nuevo Progreso seis toros dignos de la categoría del coso.
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Pero si el encierro sostuvo la tarde desde los chiqueros, la terna de toreros hizo lo demás. Antonio Ferrera, Juan Pablo Sánchez y Luis David bordaron una función de altura, cada uno desde su concepto taurino, dejando una corrida de gran nivel. Luis David salió como triunfador numérico, aunque lo realizado por Juan Pablo Sánchez tuvo una dimensión artística mayor, mientras Ferrera dejó la impronta de su oficio y experiencia.
Abrió plaza “Selu”, de 550 kilos, para Antonio Ferrera, un toro serio y bien presentado que fue aplaudido desde su salida. En varas peleó con poder, acudiendo con entrega al caballo en un buen puyazo de Carlos Domínguez. Ferrera construyó una faena inteligente, midiendo terrenos y tiempos, hasta encontrar profundidad por el pitón izquierdo. Surgieron naturales sentidos, ejecutados con temple y verdad. La estocada quedó en pinchazo hondo y el toro fue aplaudido en el arrastre.
Con “Espartino”, de 563 kilos, Juan Pablo Sánchez firmó una actuación de enorme mérito. Desde el primer cite hubo emoción y autenticidad. El torero hidrocálido se impuso con mando y poder, especialmente por el pitón derecho, y con valor sereno por el izquierdo. Fue un duelo intenso, sin ventajas, ante un toro exigente. El público, por momentos, no calibró la dimensión de la faena, y la espada defectuosa dejó división de opiniones, aunque la labor mantuvo gran peso artístico.
El cuarto toro, “Andaluz”, de 578 kilos, volvió a evidenciar la seriedad del encierro. Con el capote, Ferrera mostró variedad y gusto, mientras que con la muleta construyó pasajes estimables frente a un toro que permitió momentos de interés. Aunque la faena no terminó de redondearse, dejó patente el oficio del torero extremeño.
El quinto, “Gran Toño”, de 517 kilos, elevó la tarde de Juan Pablo Sánchez. Fue una actuación sólida y profunda, marcada por el temple y la suavidad del trazo. Con la mano derecha dejó muletazos de gran categoría, llevando al toro largo y con ritmo. Cuando el toro comenzó a venirse a menos, el torero le arrancó muletazos de gran calado, muy cerca de los pitones. Dos dosantinas de elegante ejecución cerraron una faena de gran calado, aunque la espada volvió a privarlo del triunfo mayor.
Cerró la tarde “Bienaventurado”, de 580 kilos, en manos de Luis David. El torero construyó una faena templada y expresiva, con muletazos largos y con clase. Hubo firmeza y una clara conexión con los tendidos, lo que terminó por convertirlo en el triunfador oficial del festejo. Aunque el acero limitó el premio, logró cortar una oreja y salir reforzado de una tarde importante.
Así concluyó la última corrida de la Temporada de Aniversario en la Nuevo Progreso: con toros de verdad, toreros entregados y la sensación de que Guadalajara recuperó, al menos por una tarde, la emoción del toreo auténtico. San Constantino aportó la materia prima y los espadas la transformaron en arte taurino, firmando una función memorable.
Ficha del festejo:
Guadalajara, Jalisco. Plaza de toros Nuevo Progreso. Sexta y última corrida de la Temporada de Aniversario. Toros de San Constantino, serios y con trapío. Antonio Ferrera: palmas y palmas. Juan Pablo Sánchez: división de opiniones y salida al tercio. Luis David: oreja y palmas.
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