No lo salva, pero lo puede ver de cerca

El Observatorio Swift se precipitaría a través de la atmósfera terrestre entre octubre y finales de este año

CABO CAÑAVERAL (AP).— Una nave espacial privada que debía servir de salvavidas para el Observatorio Swift de la NASA logró acercarse al telescopio —que se encuentra en pleno descenso— e incluso tomar fotografías, dos semanas después de que se hubiera desistido de efectuar el rescate.

Pero el salvador robótico de tres brazos tuvo que alejarse porque tenía poco combustible, según Katalyst Space Technologies, que intentó la audaz operación.

“Estuvimos tan cerca, pero tan lejos”, declaró el director ejecutivo Ghonhee Lee.

La nave Link de Katalyst se acercó la semana pasada a menos de 15 kilómetros de Swift usando sus sensores para recopilar datos para la NASA del telescopio. La iniciativa de rescate ya se había cancelado en agosto pasado, debido a los propios problemas de Link en órbita, pero la empresa quería efectuar la práctica para futuras misiones de servicio a satélites.

Link entró en un giro incontrolable poco después de despegar rumbo al rescate de Swift en julio. Los controladores de vuelo lograron ralentizar el bamboleo y estabilizar la nave, lo que consumió combustible valioso. Al final, no quedaba suficiente para impulsar al envejecido Swift a una órbita más alta y duradera, de modo que pudiera seguir observando el cosmos.

Lee atribuyó los problemas de Link a la prisa por ponerla a volar. La misión se armó en apenas nueve meses y, a menudo, los ingenieros tuvieron que usar lo que estuviera disponible en lugar de esperar la llegada de las piezas que querían.

La NASA pagó a la empresa 30 millones de dólares para llevar al cabo el intento, que desde el principio iba a hacerse con prisas. Ambas partes lo consideraban un experimento con poco que perder, aunque nadie quería una colisión que desatara nubes de desechos espaciales. “Desafortunadamente, no fue el resultado que esperábamos. Pero ese es exactamente el tipo de misiones que deberíamos llevar al cabo en la NASA. Aprenderemos de ello”, declaró el administrador de la agencia, Jared Isaacman.

El directivo señaló que tiene sentido extender la vida de una nave espacial valiosa, especialmente si rescatarla cuesta menos que reemplazarla. Por esa razón el recién lanzado Telescopio Espacial Nancy Grace Roman fue diseñado para reabastecerse de combustible, aunque se dirige hacia un punto de observación a 1.6 millones de kilómetros de distancia.

Es poco probable que Link tenga suficiente combustible para intentar otro acercamiento a Swift, según Lee. Pero puede seguir ejercitando sus tres brazos de un metro y proporcionando datos importantes antes de reingresar a la atmósfera y desintegrarse en las próximas semanas, añadió.

La NASA prevé que Swift se precipite a través de la atmósfera en algún momento entre octubre y finales de año. La agencia espacial reanudó las observaciones con el telescopio la semana pasada, después de detenerlas previamente este año para conservar energía valiosa.

Al igual que la de Swift, la órbita del Telescopio Espacial Hubble también ha descendido debido a la actividad solar. Katalyst está desarrollando una nave espacial de próxima generación que podría impulsar al Hubble, de 36 años, a una órbita más duradera. “El Hubble todavía tiene algunos años de vida, ¿verdad? Así que la buena noticia es que esto no es inminente”, expresó Lee.

El mantenimiento de telescopios antiguos y otros satélites solía ser “un concepto muy, muy especializado”, agregó, “y creemos que se volverá cada vez más común”.

 Se aproxima una nave al condenado telescopio Swift  

CABO CAÑAVERAL (AP).— Una nave espacial privada que debía servir de salvavidas para el Observatorio Swift de la NASA logró acercarse al telescopio —que se encuentra en pleno descenso— e incluso tomar fotografías, dos semanas después de que se hubiera desistido de efectuar el rescate.

Pero el salvador robótico de tres brazos tuvo que alejarse porque tenía poco combustible, según Katalyst Space Technologies, que intentó la audaz operación.

“Estuvimos tan cerca, pero tan lejos”, declaró el director ejecutivo Ghonhee Lee.

La nave Link de Katalyst se acercó la semana pasada a menos de 15 kilómetros de Swift usando sus sensores para recopilar datos para la NASA del telescopio. La iniciativa de rescate ya se había cancelado en agosto pasado, debido a los propios problemas de Link en órbita, pero la empresa quería efectuar la práctica para futuras misiones de servicio a satélites.

Link entró en un giro incontrolable poco después de despegar rumbo al rescate de Swift en julio. Los controladores de vuelo lograron ralentizar el bamboleo y estabilizar la nave, lo que consumió combustible valioso. Al final, no quedaba suficiente para impulsar al envejecido Swift a una órbita más alta y duradera, de modo que pudiera seguir observando el cosmos.

Lee atribuyó los problemas de Link a la prisa por ponerla a volar. La misión se armó en apenas nueve meses y, a menudo, los ingenieros tuvieron que usar lo que estuviera disponible en lugar de esperar la llegada de las piezas que querían.

La NASA pagó a la empresa 30 millones de dólares para llevar al cabo el intento, que desde el principio iba a hacerse con prisas. Ambas partes lo consideraban un experimento con poco que perder, aunque nadie quería una colisión que desatara nubes de desechos espaciales. “Desafortunadamente, no fue el resultado que esperábamos. Pero ese es exactamente el tipo de misiones que deberíamos llevar al cabo en la NASA. Aprenderemos de ello”, declaró el administrador de la agencia, Jared Isaacman.

El directivo señaló que tiene sentido extender la vida de una nave espacial valiosa, especialmente si rescatarla cuesta menos que reemplazarla. Por esa razón el recién lanzado Telescopio Espacial Nancy Grace Roman fue diseñado para reabastecerse de combustible, aunque se dirige hacia un punto de observación a 1.6 millones de kilómetros de distancia.

Es poco probable que Link tenga suficiente combustible para intentar otro acercamiento a Swift, según Lee. Pero puede seguir ejercitando sus tres brazos de un metro y proporcionando datos importantes antes de reingresar a la atmósfera y desintegrarse en las próximas semanas, añadió.

La NASA prevé que Swift se precipite a través de la atmósfera en algún momento entre octubre y finales de año. La agencia espacial reanudó las observaciones con el telescopio la semana pasada, después de detenerlas previamente este año para conservar energía valiosa.

Al igual que la de Swift, la órbita del Telescopio Espacial Hubble también ha descendido debido a la actividad solar. Katalyst está desarrollando una nave espacial de próxima generación que podría impulsar al Hubble, de 36 años, a una órbita más duradera. “El Hubble todavía tiene algunos años de vida, ¿verdad? Así que la buena noticia es que esto no es inminente”, expresó Lee.

El mantenimiento de telescopios antiguos y otros satélites solía ser “un concepto muy, muy especializado”, agregó, “y creemos que se volverá cada vez más común”.

 Tecnología – Diario de Yucatán

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